Cómo ser feliz: Consejos y claves

Si has llegado a esta página, lo más probable es que estés diciendo “Quiero ser feliz y no sé cómo hacerlo”. Tranquilo. Aquí te vamos a dar algunas de las claves y trucos para que lo consigas.

¿Qué hacer para ser feliz?

Cómo ser feliz

¡Menuda pregunta! Cientos (quizá miles) de filósofos se han hecho esta pregunta desde hace tres mil años, y la respuesta sigue sin estar del todo clara. Sin embargo, voy a explicarte lo que a mí me funcionó, siguiendo unos simples pasos.

Paso 1: Detecta lo que te hace infeliz

Hay dos formas de ver la vida. La primera es pensar que el estado natural del hombre es la infelicidad y que los momentos de felicidad son pasajeros. La segunda es pensar lo contrario, que lo natural es la felicidad y los momentos de infelicidad son lo extraño.

Yo soy de la segunda opinión, y conviene que tú también te coloques en esa posición. Básicamente, porque pensar de la primera forma ya te condena hacia la angustia de la existencia, y te condena a ser infeliz.

Por lo tanto, si lo natural es la felicidad, y la infelicidad es algo extraño, solo basta con eliminar eso “extraño” y volver a ser feliz. Así que, el primer paso que debes dar es averiguar qué es lo que te está haciendo infeliz.

Ese problema que te está haciendo infeliz puede ser que te haya dejado una pareja, no querer reconocerte a ti mismo, haber perdido a una persona importante, no conseguir un objetivo laboral que te has propuesto… ¡Cada persona tiene sus propios problemas!

Solo tienes que identificarlo para cumplir con este primer paso.

Paso 2: Busca solución a eso que te hace infeliz

Una vez tengas claro cuál es el problema en cuestión que está causando tu infelicidad, puedes sentarte en una mesa con un bloc y un lápiz, y empezar a plantear posibles soluciones para resolver el problema.

Y no te voy a engañar en este punto: Muchas veces, sabemos de antemano qué es lo que debemos hacer para resolver un problema, pero podemos tirarnos muchísimo tiempo hasta que nos decidimos a solucionar el problema en cuestión.

Es lo que dice el dicho: Una persona tarda una milésima de segundo en tomar una decisión, pero puede tirarse toda una vida para dar el paso de ponerla en práctica.

Seguramente, cuando te pongas a escribir las soluciones, encuentres que una de ellas, en lo más profundo de ti, sabes que te va a solucionar el problema. Pero, aun así, escribirás muchas otras, incluso absurdas.

Bien está. Escribe todas las que se te ocurran.

Paso 3: Pon en práctica las soluciones (una tras otra)

Cuando tengas la lista, simplemente, ponte a cumplir las diferentes soluciones que has ido apuntando. Y no te sabotees a ti mismo. Si hay alguna solución que has apuntado que es imposible de cumplir, salta a la siguiente.

Por ejemplo, puede que hayas perdido tu trabajo y hayas apuntado “viajar a EEUU para buscar trabajo” cuando ni siquiera tienes dinero para el billete. Sáltate esa solución y comprueba las siguientes.

Esa solución imposible, probablemente, la hayas puesto inconscientemente para no llegar a la solución que sí te permitirá resolver el problema (por una razón que verás en el siguiente paso).

Por lo tanto, prueba sistemáticamente todas las soluciones. Tarde o temprano, si has sido honesto contigo mismo, solucionarás el problema que tenías (otra cosa es que no hayas sido honesto y no te hayas atrevido a apuntar la solución que SABES que te permitiría resolver el problema).

Paso 4: Acepta el vacío

Y, ahora, un tema un poco delicado: Algunas personas se ligan en profundidad al sentimiento de infelicidad que tienen. Por ejemplo, casos de personas con cáncer que, cuando les han dicho que en realidad no tenían cáncer, se sumían en una depresión.

Habían ligado su ser al problema y a la infelicidad que éste provocaba, y, cuando el problema desapareció, se sintieron vacíos, porque sintieron que ya no eran la misma persona.

Esa es la razón por la que, en ocasiones, inconscientemente, podemos ponernos palos en la rueda a nosotros mismos para no solucionar el problema que tenemos. Nos sentimos demasiado vinculados a él.

Es probable que te hayas ligado tanto a ese sentimiento de infelicidad, que te sientas vacío al hacerlo desaparecer. Debes mantenerte fuerte en este momento, porque es como el adicto que deja una droga. No puedes recaer, debes mantenerte firme.

Paso 5: Llena ese vacío con elementos positivos

Para que ese vacío que te queda al solventar el problema que te hacía infeliz no acabe consumiéndote, conviene rellenarlo con otros elementos, esta vez positivos, en vez de negativos y autodestructivos.

¿Qué elementos? Bueno, eso depende de ti. Es conveniente que elijas aquellos que te hacen sentir bien y que siempre te han gustado y te han hecho ser feliz. Jugar al fútbol, pintar, leer, estar con amigos…

Lo que sea. Lo importante es que llenes tu tiempo para que tu mente no dé muchas vueltas a la infelicidad anterior, al vacío que te ha quedado al desvincularte de ésta.

Como decía, es como una adicción. Conviene que tu mente se olvide de ella, ocupándose en otros temas y actividades. Y si esos temas y actividades, además, son positivos y te hacen sentir bien, poco a poco irás cambiando en tu interior.

Esos elementos a los que te asociabas, ya no serán negativos y generadores de infelicidad, sino que serán positivos y generadores de felicidad… ¡Lo cual es fantástico!

Paso 6: Asóciate con gente que comparta tu nueva visión del mundo

Aquí hay que sentar una base previa: La soledad genera infelicidad y depresión. Hay muy pocas personas capaces de aislarse del mundo y ser felices. La mayoría de la gente necesita estar con otras personas (al fin y al cabo, somos animales sociales).

Por lo tanto, para que superes tu infelicidad, conviene que estés con más gente. Ahora bien, hay un problemilla… ¡Puede que la gente que tienes a tu alrededor contribuyeran, en su momento, a tus sentimientos de infelicidad!

Conviene que te pares a pensar fríamente y siendo honesto contigo mismo si crees que esas personas que te rodean son positivas o negativas para ti. Si crees que ellos contribuyeron a tu infelicidad, será mejor que te alejes de ellos.

No te sientas mal. Lo más importante eres tú, y no deberías dejar que nadie succione tu energía vital y tu felicidad.

En su lugar, trata de relacionarte con gente que desarrolle las actividades positivas con las que has llenado ese sentimiento de vacío del que hablábamos antes. Por ejemplo, si leer te hace feliz y, últimamente, estás leyendo más, puedes acudir a un club de lectura.

Allí conocerás gente y podrás forjar nuevas relaciones, que, además, estarán basadas en elementos positivos y que te hacen feliz. Esa es la mejor forma de alejar la negatividad del pasado.

Paso 7: No ocultes lo que te hizo ser infeliz

Otro punto importante es no ocultar lo que te hizo infeliz. De hecho, sería positivo hablar de ello con naturalidad, porque, de lo contrario, puede concentrarse en tu interior e ir devorándote poco a poco.

Al fin y al cabo, los psicólogos se dedican a ello, como en el pasado lo hacían los sacerdotes en los confesionarios: Dejan que la persona en cuestión hable, cuente sus problemas, y, de esa forma, libera esa pena que tenía.

Naturalmente, hay problemas que resultan más fáciles de contar que otros. Si conoces a alguien en tu club de lectura, probablemente no te juzgue demasiado por haber sido despedido del trabajo. Sin embargo, sí puede juzgarte si hiciste daño a alguien, por ejemplo.

Es un riesgo que tendrás que correr. Si esa persona ve que de verdad estás dolido por ello y que te arrepientes, es poco probable que quiera hacer más sangre y no te tienda su mano. Y, si sucede, tendrás que seguir probando.

Lo peor que podrías hacer es no contarlo, porque, en ese caso, esos demonios seguirán acudiendo cada noche a tu mente. Lo mejor es liberarlos.

Paso 8: Asegúrate de que has aceptado aquella infelicidad

Al hilo de lo anterior, conviene que tú mismo aceptes lo que hiciste, la infelicidad que te causó, y te perdones a ti mismo. Es importante que quedes en paz contigo mismo antes de pasar al siguiente paso.

Ten claro que es muy importante que te perdones a ti mismo, si es necesario. Si no crees que la fuente de tu infelicidad fuera culpa tuya, analízalo en profundidad. Puede que sí lo fuera y, ahora, después de los pasos anteriores, puedas verlo.

Si, aun así, no crees que la culpa fuera tuya, entonces, pasa al siguiente paso. En ocasiones nos hacen daño y eso nos hace sentir mal e infelices, pero no somos responsables por ello.

No obstante, en general, lo cierto es que la infelicidad tiene que ver con el mal que uno ha causado, ya sea consciente o inconscientemente, activa o pasivamente. Por ejemplo, puede que te echaran del trabajo, y, ahora, puedas ver que se debió a que hiciste un mal trabajo.

Está bien, perdónate a ti mismo y pasa al siguiente punto.

Paso 9: Restaura lo que hayas dañado por el camino

Una vez que te has perdonado a ti mismo, de corazón, es importante que aquellas personas a las que has dañado sepan que te arrepientes de lo que hiciste. Puede que esas personas no quieran perdonarte, y puede que estén en su derecho.

Pero no es su perdón lo que buscas (al fin y al cabo, uno se perdona a sí mismo), sino liberarte de esa pena, y hacerles saber que tú te arrepientes de lo que hiciste, independientemente de cómo reaccionen ellos.

Al fin y al cabo, si dependieras del perdón de otros, difícilmente podrías ser feliz (nadie lo es si depende de otra persona).

Por lo tanto, acude a aquellas personas con las que tuviste problemas y que provocaron tu infelicidad, y discúlpate con ellas si crees que debes hacerlo.

Por otro lado, puede que, durante los pasos anteriores, hayas tenido que hacer algún daño a alguien. Durante algún tiempo es bueno alejarse para no recaer en la infelicidad, pero, cuando lo hayas superado, lo mejor es arreglar los daños que hayas podido causar a otras personas.

Por ejemplo, puede que te alejaras de tu grupo de amigos porque considerabas que ellos producían, en parte, tu infelicidad. Está bien que lo hicieras, pero es probable que ellos no lo comprendieran.

Acércate de nuevo a ellos y discúlpate, explicando tu situación y lo que te ha pasado. Lo más probable es que te perdonen sin más dificultad de la cuenta. Y, a partir de ahí, puedes decidir si seguir alejado de ellos, o volver a acercarte (con cautela, por lo que pasó).

Paso 10: Siéntete en paz y feliz

Tras los pasos anteriores, probablemente ya hayas quedado en pazo contigo mismo y hayas convertido tu día a día en una fuente de felicidad, y no en una de infelicidad. Siéntete en paz contigo mismo y disfruta de tu nueva situación.

Y piensa que volverán a venirte situaciones como la que has pasado, y que la vida es superar esos momentos. Ten a mano esta guía siempre, y podrás superarlos con cierta facilidad.

Claves para ser feliz

A continuación, te voy a dar algunas claves generales que pueden serte útiles para ser feliz, de forma que puedas complementar los pasos anteriores con ellas. Tenlas siempre en mente, porque te irán bien en momentos duros.

No pienses en el éxito para ser feliz

Uno de los problemas más frecuentes en las personas infelices es que sueñan o desean tener éxito, y el éxito, por definición, solo está disponible para unos pocos. ¿No ves a todas esas personas peleándose por llegar a ser el número uno en algo?

No te preocupes por no ser el primero, puedes ser el segundo, el tercero, el cuarto e incluso el décimo. No te sientas juzgado, nadie te observa ni espera que llegues a ser el número uno en nada.

Solo tienes que ser feliz, así que no te tomes tan en serio el éxito. Al fin y al cabo, estamos aquí de paso.

Rodéate de gente positiva

Este punto es importante. Si quieres ser feliz, conviene que estés rodeado de personas felices y que se lo pasan bien. Personas positivas que te ayuden a salir de la infelicidad en la que estás sumido.

Gente positiva

Eso sí, ten en cuenta que las personas positivas y felices no disfrutan teniendo al lado a alguien que no hace más que quejarse. Si estás con personas positivas y felices, oblígate a mantener esa misma actitud, aunque tengas que impostarla un poco.

Poco a poco, esa felicidad y positividad que tienes que forzar, te saldrá de forma natural.

Huye de los vampiros emocionales

Los vampiros emocionales son gente que succiona tu energía vital a base de quejarse continuamente, contarte sus problemas y, en casos extremos, arrastrarte a ti a ellos hasta hacerte sentir realmente mal.

¿Conoces a alguna persona que se queja continuamente, te pide ayuda para resolver sus problemas, y no puedes estar en positivo con ella ni un solo minuto? ¿Se pone a hablar mal de los demás cuando está contigo (lo cual significa que habla mal de ti cuando está con otros)?

Esa persona es un vampiro emocional. Conviene tenerlos lejos, por muy buenos amigos que hayan sido, porque acabarán matando tu felicidad. Y, si tú eres un vampiro emocional, conviene que cambies, para no hacer daño a los que te rodean.

Ocupa tu tiempo

Al final, una de las mayores claves para no estar triste, infeliz y con negatividad, es mantener tu mente ocupada. Tener la mente demasiado libre para pensar, puede acabar conduciendo a pensar en cosas negativas.

Por lo tanto, te recomiendo que cojas un hobby y lo aproveches. Siempre será mejor que sea con otras personas, como has visto en los pasos anteriores, pero si te gusta algún hobby en solitario, también puede estar bien mientras te mantenga la mente ocupada.

Puedes revisar nuestra sección de ocio. Por ejemplo, aquí tenemos los mejores juegos de rol, y, aquí, los mejores libros de intriga y suspense. Si te gustan los juegos de mesa y la lectura, es una buena forma de mantener la mente ocupada y alejar la negatividad.

Sé agradecido y educado

La última clave consiste en ser agradecido y educado. Al final del día, somos animales sociales, y nos gusta tanto que nos traten bien, como tratar bien a los demás. Ya sabes lo que dices de que las limosnas que se dan a los mendigos no se dan por ellos, sino por nosotros mismos.

Nos gusta sentirnos bien, y ser educado y agradecido hace que uno se sienta bien. Y, además, está el tema del karma. Puede que creas en él o no, pero lo cierto es que, en general, si eres agradecido y educado, lo normal es que la gente te corresponda.

Y sentirte bien tratado por quienes te rodean, te hará sentir mejor.

Trucos para ser feliz

Por último, voy a darte algunos trucos prácticos para ser feliz. Con estos trucos, podrás conseguir que tu día a día sea más sencillo. Y es que, aunque tener una filosofía general (como lo que te he mencionado en los apartados anteriores) es útil, también se necesitan consejos concretos para el día a día. ¡Vamos allá!

Haz ejercicio media hora al día

El ejercicio es una de las mejores formas de mantener la positividad y la felicidad, por dos razones diferentes. La primera, porque el cerebro libera endorfinas cuando haces ejercicio, y, la segunda, porque mantienes tu mente ocupada.

Hacer media horita de ejercicio está muy bien para ser más feliz, y, además, mejorarás tu estado de salud. Y tienes una enorme variedad de ejercicios posibles para hacer, por lo que puedes elegir aquella que mejor se adapte a tus necesidades, gustos e intereses.

Si quieres empezar con alguna de estas actividades, te dejo algunos enlaces que pueden resultarte útiles para diferentes deportes:

Medita media hora al día

Al igual que en el caso del ejercicio, la meditación es una buena forma de ocupar la mente (más bien de liberarla), y pacificar el espíritu. No es casualidad que, a lo largo de miles de años, los humanos hayan meditado. Ayuda a sentirse bien con uno mismo.

Simplemente, dedica media horita al día a la meditación, y notarás cómo, con el paso de los días, te empiezas a sentir mejor, más en paz contigo mismo, y con menos problemas. La meditación ayuda a pacificar la mente y el espíritu… ¡Y eso te hará sentir feliz!

Mira vídeos de pandas graciosos

Sí, sé que parece una broma, pero no lo es. Solo es una forma graciosa de decir que busques cosas que te hagan reír. Puede ser una comedia romántica, vídeos de pandas, o un monólogo de humor negro.

La cuestión es que te rías, porque cuando te ríes, mandas la señala al cerebro de felicidad, y éste, automáticamente, libera endorfinas, que hacen que te sientas bien. Poco a poco, irás sintiéndote mejor.

Repite esta operación una o dos veces al día, y te irás sintiendo mejor con el paso de los días. Es una de las formas más sencillas de curar una infelicidad.

Como habrás podido ver, esta guía de cómo ser feliz ha tenido mucho trabajo. Es por eso que esperamos que te haya sido de ayuda. Y, si quieres dejar un comentario o compartir la guía con tus amigos, eso nos ayudaría mucho.